jueves, 29 de enero de 2009

Alicia y Humpty Dumpty discuten de léxico y semántica

–Es una corbata, niña; y bien bonita que es, como tú bien has dicho. Es un regalo del Rey y de la Reina. ¿Qué te parece eso?
–¿De veras? –dijo Alicia encantada de ver que había escogido después de todo un buen tema.
–Me la dieron –continuó diciendo Humpty Dumpty con mucha prosopopeya, cruzando un pierna sobre la otra y luego ambas manos por encima de una rodilla– me la dieron… como regalo de incumpleaños.
–¿Perdón? –le preguntó Alicia con un aire muy intrigado.
–No estoy ofendido –le aseguró Humpty Dumpty.
–Quiero decir que, ¿qué es un regalo de incumpleaños?
–Pues un regalo que se hace en un día que no es de cumpleaños, naturalmente.
Alicia se quedó considerando la idea un poco, pero al fin dijo:
–Prefiero los regalos de cumpleaños.
–¡No sabes lo que estás diciendo! –gritó Humpty Dumpty–. A ver: ¿cuántos días tiene el año?
–Trescientos sesenta y cinco –respondió Alicia.
–¿Y cuántos días de cumpleaños tienes tú?
–Uno.
–Bueno, pues si le restas uno a esos trescientos sesenta y cinco días, ¿cuántos te quedan?
–Trescientos sesenta y cuatro, naturalmente.
Humpty Dumpty no parecía estar muy convencido de este cálculo.
–Me gustaría ver eso por escrito –dijo.
Alicia no pudo menos de sonreír mientras sacaba su cuaderno de notas y escribía en él la operación aritmética en cuestión:

365
-1

364

Humpty Dumpty tomó el cuaderno y lo consideró con atención.
–Sí, me parece que está bien… –empezó a decir.
–Pero, ¡si lo está leyendo al revés! –interrumpió Alicia.
–¡Anda! Pues es verdad, ¿quién lo habría dicho? –admitió Humpty Dumpty con jovial ligereza mientras Alicia le daba la vuelta al cuaderno–. Ya decía yo que me parecía que tenía un aspecto algo rarillo. Pero en fin, como estaba diciendo, me parece que está bien hecha la resta… aunque, por supuesto no he tenido tiempo de examinarla debidamente… pero, en todo caso, lo que demuestra es que hay trescientos sesenta y cuatro días para recibir regalos de incumpleaños…
–Desde luego –asintió Alicia.
–¡Y sólo uno para regalos de cumpleaños! Ya ves. ¡Te has cubierto de gloria!
–No sé qué es lo que quiere decir con eso de la «gloria» –observó Alicia.
Humpty Dumpty sonrió despectivamente.
–Pues claro que no…, y no lo sabrás hasta que te lo diga yo. Quiere decir que «ahí te he dado con un argumento que te ha dejado bien aplastada».
–Pero «gloria» no significa «un argumento que deja bien aplastado» –objetó Alicia.
–Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso– quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
–La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
–La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo.

Lewis Carroll: Alicia al otro lado del espejo, capítulo 6.

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